22 noviembre 2010

Ridículamente especiales
Me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere, me quiere, no me quiere... ¿y eso qué importa? Si tu lo amas ¿o no?
Y es que ella sigue deshojando margaritas, girasoles o cualquier florcita colorida, dejando al destino decidir una vez más, no queriendo afrontar, sin dar un paso adelante y mucho menos echándose para atrás. ¿Por qué tantas vueltas al asunto? Si estar contigo es saber, que siempre vas a terminar con él, con ella o tu sabrás con quien. No hablo de alguien en particular, son simplemente ideas al azar, a ver si juzgando, acierto una vez más, pues todos somos más parecidos de lo que queremos creer, pues nos sentimos más únicos y especiales de lo que verdaderamente somos o de lo que queremos ser.
Y es que nos tomamos todo muy en serio, pero la vida es una, y si que es corta y temblorosa y un tanto dudosa... nos dicen que el que juega con fuego se quema, pero si quemarse es volver a sentir ¿qué más da? Lo que no te mata, fuerza te da ¿no es así?
Y todavía cuando te ve, se le para el corazón ¿o se le acelera tal vez? Es que cuando están juntos, no hay diferencia. Le tiemblan las piernas y las manos también, ella que es tan segura comienza a tartamudear, se le enreda la lengua y su espontaneidad desaparece sin más. Para el cosquilleo no te tiene ni que ver, con pensarte basta... eres su primer amor, eso es lo que pasa... probablemente el mas lindo, aunque no el mejor. Demasiada inmadurez junta para hablar del corazón. Suelen hablar de que -amor es igual a relación- pero... ¿y que pasa cuando una amistad va un poco más allá? ¿Pueden haber amigos que se amen, sin querer ser nada más?
Hoy al bajar las escaleras, me llegó un sentimiento que hacía tiempo que no pasaba por aquí, me sentí como en casa, como en esa época del año donde todos bajan la guardia y dan sin esperar nada... y eso, por alguna razón, me hizo recordar que no necesitamos a nadie para ser felices, si estamos bien con nosotros mismos, todo lo demás viene incluido. Pero dos personas en particular me vinieron a la cabeza y en el fondo sentí un ardor, esos dos que hacen cada día un poquito mejor, que aunque muchos digan que amar se refiere a un novio, una pareja o a tu hombre ideal, yo a ustedes los amo, no se como, ni por que, pero es que si no es amor ¿qué más va a ser? Porque en esta época ya ese tal amor no dura para siempre, mientras que el mio por ustedes es diferente, va un poquito más allá, dos pecados que no tengo ni que nombrar, porque ya bien saben quienes son.
Quisiera no tomarme la vida tan en serio y que tu hicieras lo mismo, porque no tenemos nada que ganar ni que perder todavía, cuando aún nada importa demasiado y que todo puede esperar. Quisiera saber como arriesgarme y soltarme un poco más, dicen que el que no arriesga no gana, pero es que ya ni sabemos si tenemos algo que ganar, ¿pero qué más da? Si al final, siempre vamos a terminar igual. Quiero seguir pensando que aun hay bondad ¿pero y que pasa si estoy mal? Quisiera no tener tantas preguntas y dejar de pensar en tanta filosofía barata, porque en realidad, lo que importa ahorita, es el hoy. Probablemente no haya peor sentimiento que el arrepentimiento. Y creo que por fin estoy aprendiendo, aprendiendo que no necesito a alguien que diga que me quiere ni que este ahí, alguien que sirva de muñeco, plástico por fuera y vació por dentro. Porque es la primera vez que no espero nada ni me decepciono otra vez, estoy perfectamente bien. Porque con el tiempo aprendemos que el mundo no gira alrededor de nosotros y que cuando sentimos que se nos viene encima -no es así- ya que, no somos tan importantes como para tal confabulación fatal, somos simplemente una pieza más de este engranaje de reloj, ese que no es suizo ni funciona a la perfección, uno que se daña y se cae, pero que nunca se rompe, es de esos relojes guerreros que duran toda la vida y no sabes ni como. 
Nuestro reloj esta un tanto rayado, son como pequeñas -o grandes- cicatrices que le dejo la vida, que a veces hace que no puedas ver la hora bien, pero no hace que éste pare. Porque así es como tiene que ser, las cicatrices -o rayas- no se te van a curar ni desaparecer, son marcas que no van a desvanecer, pero están ahí para recordar, de lección para no caer igual, esas cicatrices te van a marcar y a cambiar pero no te deben definir, pues eso, al igual que todo lo demás es desición tuya y de nadie más. 
Somos nada más que cobardes los que usamos al pasado como excusa, pues no somos lo suficientemente fuertes o valientes para auto-definirnos. Solo es tarde para cambiar cuando ya lo has perdido todo, y nunca lo pierdes todo, ya que siempre te tienes a ti... y si tienes suerte, también tendrás a un pepe grillo por ahí. Lo único que tienes que hacer ahorita, es sonreír, porque más vale antes que nada, ser feliz.
Y es que todo seria tan perfecto si pudiéramos estar juntos sin hacernos daño, si pudiésemos dejar la cobardía de lado y movernos a nuestro propio ritmo, sin pegajosas dependencias, mirando hacia adelante y siendo lo suficientemente valientes como para enfrentarnos a la realidad, exponiéndonos a hacernos y que nos hagan daño, sin dañar a los demás con esta auto defensa tan destructiva y animal.
Es que he tenido tanta suerte... pues siempre he obtenido lo que quiero, nunca he dudado de mis metas y durante 17 años me he rodeado de personas con la absurda necesidad de protegerme, y con todo eso, a veces no nos damos cuenta del daño que podemos hacer, de lo malos que podemos ser, simplemente por el hecho de inconscientemente querer demostrar que somos mejores o más importantes -ridículamente especiales- que los demás, cuando en realidad, somos personas comunes dentro de una tonta burbuja que nos aleja de la realidad. Esto fue solo para recalcar que antes de juzgar, debemos auto evaluar, pues los mecanismos de defensa no son más que heridas todavía abiertas en proceso de cerrar, heridas que nunca cicatrizaron pues por alguna razón, no se han podido del todo curar.  


1 comentario: