Ya no se reserva el derecho de admisión.
Las personas mayores, los rebeldes sin causa, los grandes autores y hasta se suele escuchar en letras de canciones, que los tiempos pasados fueron mejores. A los mencionados anteriormente, vemos comportarse de forma caprichosa, insistente e incluso algo fastidiosa cuando se habla del tema... Continuamente escuchamos decir,
-“Porque cuando yo era niño se podía caminar por la calle sin temor”
-“Porque cuando yo era joven no teníamos esos aparatitos de los que usan ahora... bemberry, blackserry, chimberry, crackberry... blackberry” convencidos de que en los tiempos pasados, todo era mejor... y pues claro, la señora del servicio doméstico no robaba, pues la tenían esclavizada... y por supuesto que por la calle a nadie asaltaban, tan sólo iban directamente a saquear cualquier casa y quien sabe si verías a toda tu familia siendo apartada de la sociedad por una tonta diferencia de color de piel o religión o quizá llevada a un campo de concentración... y ¿Cómo podríamos si quiera dudar que en los tiempos pasados la santísima iglesia abusaba sexualmente de chiquillos inocentes? Pues claro que no, eso es ahora, antes no había de que preocuparse... ¿o será qué simplemente ignorábamos los abusos que muchos pequeños vivían? por parte de la supuesta representación de Dios en la tierra. Ojos que no ven...
-“Que la moral... los valores... todo ya se ha perdido...” ¿Qué valores?
-“Ahora los gobiernos no son más nada que indiscreta corrupción” y es que Hitler, Pinochet, Franco, Mussolini y Fidel fueron muy apegados a los valores, derechos humanos y a la ley... Muy discretos que fueron, por cierto.
-“Las familias ya no se sientan juntas a comer”... eso depende de cada familia, de las reglas establecidas, pues “cada ladrón juzga de acuerdo a su condición”.
Podemos acercarnos a los que lejos están y podemos también alejarnos de los que más cerca van, podemos acercarnos a los dos, o por el contrario, alejarnos sin pudor. Todo a nuestra disposición gracias a los nuevos tipos de comunicación.
Con la globalización, mucho se ha perdido, no lo puedo negar, pero el desarrollo es inevitable... con miedo a los cambios, vivimos todos... Ya sea un nuevo cachorro, otro presidente o que a tu pequeñuela ya se le estén cayendo los dientes, está creciendo más rápido de lo que parece.
Apatía a la evolución y a un supuesto estilo de vida mejor, tal vez. Dudar de lo inestablemente inseguro es de lo más normal, aunque conozco a algunos que su zona de seguridad es nada más que la estable inseguridad. Esos que no soportan tenerlo “todo” y sentir que por un segundo nada está mal en algún sentido, cuando parece que todo bien está... como cuando tu cuarto está tan obsesivamente ordenado, casi desagradable, que necesitas cambiar algo de lugar para que así sea todo un poco más real.
Puede que ya tu familia no tenga sangre verde o azul, quizá desciendes de un colonizador con clase, con porte... mas tú, no eres él. Y pues, mientras puede que tu vida hubiese sido mejor en un tiempo pasado, felíz estoy yo de que en unos meses podré votar siendo mujer y que en mi playa, tu playa, nuestra playa, la playa... o lo que sea, no haya un letrero que delimite quien puede o no entrar.
Ya no se reserva el derecho de admisión a vivir en igualdad.
Todos siempre vemos al pasado mejor de lo que fue, y pues, no soy nadie para decirles que se conformen, pues yo misma soy una gran inconformista, desorganizada perfeccionista. Pero... ¿y de dónde nació esta nueva era? ¿No fue de las generaciones pasadas?
Tanto que se dice que: “los muchachos de ahora...” ¿y quienes criaron a estos desastrosos muchachos? No se a tí, pero, ni la televisión ni las noticias me criaron a mí... ¿no fue esa generación pasada? esa que tanto critica... ¿La que crío a la mía? Irónica inconsistencia..
Sobran las personas que hablan sin pensar y generalmente éstas se juntan con las que hablan sin saber y pues, “Ignorar su propia ignorancia es la maldición del ignorante” -Bronson Alcott.
La era de la información ya ha pasado... y el gran problema del mundo sigue siendo el mismo, pero al revés. Es decir, la falta de información era el gran problema de la humanidad... y pues ahora, es el ignorar la información que tenemos, o por el contrario, creer toda información que recibimos... en fin, nuestro gran problema, sin duda alguna, es la desinformación. Ya sea por no tenerla, por ignorarla o por el mal uso de la misma.
La inteligencia artificial, nueva tecnología, mega-macro-mini-nano whateverbots que por nosotros todo harán... La inteligencia humana en esta era se ha concentrado en crear “cosas” que todo lo hagan por nosotros, incluso pensar... ¿tiene sentido que tanta inteligencia se base en hacer que objetos inanimados piensen a la par? Pronto, veremos tijeras y engrapadoras parlanchinas... ¿Qué más? Aunque aún no nos pueden reemplazar, pues falta esa chispa, esa cosita latiente dentro de ellos, ese 75% de agua que tenemos dentro, todo lo que nos hace sonreír, llorar o sentir... aunque, tal vez, siendo así, seríamos más funcionales, pensando en frío sin que nuestras acciones se vean afectadas por los sentimientos. Y cuando éstos, finalmente sean diseñados para sentir por nosotros... ahí, nosotros dejaremos de sentir. Tal como lo es el humano, todo lo creado para pensar y sentir, también es creado para destruir.
Volvamos a que los tiempos pasados fueron mejores... eso depende de por que lado lo veas. Definitivamente los Beatles fueron mejores que los Jonas. El consumismo nos consume rápidamente, al igual que la inflación, y cada vez la ciencia carcome más nuestra fe. Pero, posiblemente, la ciencia quiera probar que no debemos tenerle fe a algo sin fundamentos, a predicaciones a las cuales la sociedad nos empuja a creer sin prueba alguna, la ciencia nos da la posibilidad de creer en lo que tocamos, en lo que sentimos, en nosotros mismos. Pero es que, creer en lo desconocido es tan atractivo... ya nadie nos puede juzgar por lo que creemos, pues si todos pensáramos igual, que insípidos y monótonos seríamos. Tan sólo nos diferenciamos por lo que somos y lo que creemos, por lo de adentro.
Tendemos a pensar que el ayer es mejor que el hoy y pues, aunque así fuera, igual no lo podemos cambiar. Preocupados por el pasado, nos perdemos lo mejor del presente, y pues, mañana, lo que hoy fue presente, ya será pasado.
“La razón por la cual las personas encuentran tan difícil ser felices, es porque, siempre ven al pasado mejor de lo que fue, al presente peor de lo que es y al futuro más simple de lo que será”- Marcel Pagnov.