26 noviembre 2011

Que rico se te ve el hilito cuando... 
Han pasado muchas cosas desde la última vez que estuve aquí... participé en una carrera donde me encontré a muchas personas neuronas en forma de dinero... me dijeron que botara mis sharpies de colores y que me ahombrara un poco, que me pintara el pelo o que me fuera al Peloponeso... que si quería salvar al mundo estaba en el lugar incorrecto. Lloré mucho, como de costumbre. No iba a ser la abogada que todos me presionaban para que fuera, la que en verdad nunca quise ser, pero me han dicho que si te repites algo muchas veces te lo terminas creyendo... entonces agarré mis sharpies de colores y mi cartuchera que en realidad es un estuche de bombones... no, de bombones no, de maquillaje... uso ese estuche porque supuestamente ya soy muy grande para llevar la cartuchera de princesas a la universidad, aunque sigo midiendo un metro 55´ pero seguramente se refieren a otro tipo de grande, en verdad no me importa mucho, les seguiré contando para no hacer tan largo el asunto... en la nueva carrera que comencé a trotar tengo una parada la cual es mi favorita, antropología filosófica, hoy hablamos de la humildad, de la confianza y de la honestidad... siempre escribo sobre la confianza, creo que todo siempre lleva a eso, confianza o en su defecto, desconfianza... las personas que necesitan hablar mal de otros porque se sienten tan pero tan poca cosa que necesitan posicionar a los demás como inferiores para ver si así pueden sentirse un poco superiores, parece como que lo lograran, pero no creo que lo hagan. Están los que piden que confíes, los que dicen ser los confiables, los mejores, y los tontos que confían a ciegas, los inteligentes estudiosos estudiantes que no saben nada de la vida porque prefieren lo técnico, en donde no te llevas tantos golpes pues simplemente lees sobre ellos. Tantos diferentes tipos de personas y al final, somos parte de un todo, somos lo mismo pero diferente... los tontos que quieren ser rebeldes pero no lo son, los que se manchan la piel con mensajes superfluos, los que insisten en que su muerte debe ser por cancer de pulmón y los que siguen creyendo que herbalife es la mejor decisión... si cazan a los kanguros en Australia por la sobrepoblación ¿por qué no cazar humanos por diversión? Esos que por naturaleza se les llama “persona” pero que sabemos que no lo son y que merecen ser cazados como todos los toreros deberían ser coleados.
Estoy cansada y dormida pero voy a salir igual, voy a escuchar Rawayana aunque sean unos patanes más porque tengo dieciocho años y supuestamente los debo aprovechar, en una hora me vienen a buscar, un, dos, tres shots azules y un atamel, a veces no se necesita nada más pues al fin y al cabo la felicidad puede ser un poco banal. Antes de irme voy a cocinar unas cuantas mentiras, pues parece que hoy en día es lo que las revistas solicitan. 

Mientras sofreía unos huevos de plástico fue cuando decidí evaluar las posibilidades y probabilidades y sólo me di cuenta de algo... en realidad nunca me gustaron tus abrazos.

12 junio 2011

 
Ya no se reserva el derecho de admisión.

Las personas mayores, los rebeldes sin causa, los grandes autores y hasta se suele escuchar en letras de canciones, que los tiempos pasados fueron mejores. A los mencionados anteriormente, vemos comportarse de forma caprichosa, insistente e incluso algo fastidiosa cuando se habla del tema... Continuamente escuchamos decir,
-“Porque cuando yo era niño se podía caminar por la calle sin temor”
-“Porque cuando yo era joven no teníamos esos aparatitos de los que usan ahora... bemberry, blackserry, chimberry, crackberry... blackberry” convencidos de que en los tiempos pasados, todo era mejor... y pues claro, la señora del servicio doméstico no robaba, pues la tenían esclavizada... y por supuesto que por la calle a nadie asaltaban, tan sólo iban directamente a saquear cualquier casa y quien sabe si verías a toda tu familia siendo apartada de la sociedad por una tonta diferencia de color de piel o religión o quizá llevada a un campo de concentración... y ¿Cómo podríamos si quiera dudar que en los tiempos pasados la santísima iglesia abusaba sexualmente de chiquillos inocentes? Pues claro que no, eso es ahora, antes no había de que preocuparse... ¿o será qué simplemente ignorábamos los abusos que muchos pequeños vivían? por parte de la supuesta representación de Dios en la tierra. Ojos que no ven...

-“Que la moral... los valores... todo ya se ha perdido...” ¿Qué valores?
-“Ahora los gobiernos no son más nada que indiscreta corrupción” y es que Hitler, Pinochet, Franco, Mussolini y Fidel fueron muy apegados a los valores, derechos humanos y a la ley... Muy discretos que fueron, por cierto.

-“Las familias ya no se sientan juntas a comer”... eso depende de cada familia, de las reglas establecidas, pues “cada ladrón juzga de acuerdo a su condición”.
Podemos acercarnos a los que lejos están y podemos también alejarnos de los que más cerca van, podemos acercarnos a los dos, o por el contrario, alejarnos sin pudor. Todo a nuestra disposición gracias a los nuevos tipos de comunicación.

Con la globalización, mucho se ha perdido, no lo puedo negar, pero el desarrollo es inevitable... con miedo a los cambios, vivimos todos... Ya sea un nuevo cachorro, otro presidente o que a tu pequeñuela ya se le estén cayendo los dientes, está creciendo más rápido de lo que parece.
Apatía a la evolución y a un supuesto estilo de vida mejor, tal vez. Dudar de lo inestablemente inseguro es de lo más normal, aunque conozco a algunos que su zona de seguridad es nada más que la estable inseguridad. Esos que no soportan tenerlo “todo” y sentir que por un segundo nada está mal en algún sentido, cuando parece que todo bien está... como cuando tu cuarto está tan obsesivamente ordenado, casi desagradable, que necesitas cambiar algo de lugar para que así sea todo un poco más real.

Puede que ya tu familia no tenga sangre verde o azul, quizá desciendes de un colonizador con clase, con porte... mas tú, no eres él. Y pues, mientras puede que tu vida hubiese sido mejor en un tiempo pasado, felíz estoy yo de que en unos meses podré votar siendo mujer y que en mi playa, tu playa, nuestra playa, la playa... o lo que sea, no haya un letrero que delimite quien puede o no entrar.
Ya no se reserva el derecho de admisión a vivir en igualdad.
Todos siempre vemos al pasado mejor de lo que fue, y pues, no soy nadie para decirles que se conformen, pues yo misma soy una gran inconformista, desorganizada perfeccionista. Pero... ¿y de dónde nació esta nueva era? ¿No fue de las generaciones pasadas?
Tanto que se dice que: “los muchachos de ahora...” ¿y quienes criaron a estos desastrosos muchachos? No se a tí, pero, ni la televisión ni las noticias me criaron a mí... ¿no fue esa generación pasada? esa que tanto critica... ¿La que crío a la mía? Irónica inconsistencia..
Sobran las personas que hablan sin pensar y generalmente éstas se juntan con las que hablan sin saber y pues, “Ignorar su propia ignorancia es la maldición del ignorante” -Bronson Alcott.
La era de la información ya ha pasado... y el gran problema del mundo sigue siendo el mismo, pero al revés. Es decir, la falta de información era el gran problema de la humanidad... y pues ahora, es el ignorar la información que tenemos, o por el contrario, creer toda información que recibimos... en fin, nuestro gran problema, sin duda alguna, es la desinformación. Ya sea por no tenerla, por ignorarla o por el mal uso de la misma.

La inteligencia artificial, nueva tecnología, mega-macro-mini-nano whateverbots que por nosotros todo harán... La inteligencia humana en esta era se ha concentrado en crear “cosas” que todo lo hagan por nosotros, incluso pensar... ¿tiene sentido que tanta inteligencia se base en hacer que objetos inanimados piensen a la par? Pronto, veremos tijeras y engrapadoras parlanchinas... ¿Qué más? Aunque aún no nos pueden reemplazar, pues falta esa chispa, esa cosita latiente dentro de ellos, ese 75% de agua que tenemos dentro, todo lo que nos hace sonreír, llorar o sentir... aunque, tal vez, siendo así, seríamos más funcionales, pensando en frío sin que nuestras acciones se vean afectadas por los sentimientos. Y cuando éstos, finalmente sean diseñados para sentir por nosotros... ahí, nosotros dejaremos de sentir. Tal como lo es el humano, todo lo creado para pensar y sentir, también es creado para destruir.

Volvamos a que los tiempos pasados fueron mejores... eso depende de por que lado lo veas. Definitivamente los Beatles fueron mejores que los Jonas. El consumismo nos consume rápidamente, al igual que la inflación, y cada vez la ciencia carcome más nuestra fe. Pero, posiblemente, la ciencia quiera probar que no debemos tenerle fe a algo sin fundamentos, a predicaciones a las cuales la sociedad nos empuja a creer sin prueba alguna, la ciencia nos da la posibilidad de creer en lo que tocamos, en lo que sentimos, en nosotros mismos. Pero es que, creer en lo desconocido es tan atractivo... ya nadie nos puede juzgar por lo que creemos, pues si todos pensáramos igual, que insípidos y monótonos seríamos. Tan sólo nos diferenciamos por lo que somos y lo que creemos, por lo de adentro.
Tendemos a pensar que el ayer es mejor que el hoy y pues, aunque así fuera, igual no lo podemos cambiar. Preocupados por el pasado, nos perdemos lo mejor del presente, y pues, mañana, lo que hoy fue presente, ya será pasado.

La razón por la cual las personas encuentran tan difícil ser felices, es porque, siempre ven al pasado mejor de lo que fue, al presente peor de lo que es y al futuro más simple de lo que será”- Marcel Pagnov.

09 febrero 2011





En uno de esos ataques de personalidad que parecen de mujer bipolar, le tiró el anillo y le dijo que no lo quería ver más, que si iba a seguir con esas tonterías que la dejara en paz, el hombre tonto decidió ni preguntar... y entonces ella caminó hacia la derecha y él hacia la izquierda, ninguno de los dos miró hacia atrás, la razón era obvia, era el miedo de voltear y verse mirando la espalda del otro que decidió no mirar. Ella pidió un taxi pues ya ni podía manejar y el prefirió caminar sin parar.
Ella se subió al taxi y éste le comenzó a hablar,
“¿Qué hace una muchacha tan linda llorando sola por este lugar?”
ella solo sonrió, no tenía ganas de hablar, como cuando quieres parar de llorar pero las lágrimas se salen así, sin preguntar.
Al taxista le gustaba conversar, hablo durante horas, 50 años de casado ese día cumplía, pero tenía que trabajar pues a la casa comida debía llevar. Se casó a los 19 y su mujer en casa con los nietos lo esperaba... mientras en el asiento trasero, ella se mordía las uñas, hace tiempo que no lo hacía, pero ahora hasta un poquito de sangre le salía, pero ya ni siquiera le dolía. Tan solo quería que el bendito taxista se callara de una buena vez, que le importa a ella, si tan solo tiene unos año de casada y las peleas ya la tienen harta.
Ella quería llegar a su casa o tal vez no ¿Qué pasa si al llegar sus cosas se llevó? ¿Qué pasa si la abandonó? Y se echa la culpa, pues fue ella la que le pidió que la dejase en paz, miles de pensamientos que de la cabeza no se puede sacar, pero el taxista solo la mira y sonríe un poco más, contándole de su vida y de que al amor lo hay que cultivar, que hay que aprender a querer lo que se tiene sin intentar cambiar al otro individuo tan particular
“Pues eres su pareja no su mamá y si estas con él es porque lo quieres tal como es” ella sabía que el viejo taxista estaba en lo correcto pero solo quería llorar y llamarlo una vez más, pero su orgullo era más grande que la culpabilidad.
“Aunque él también tenía culpa y ni intentó preguntar” susurró ella sin querer que el entrometido taxista siguiera... “y si lo amas, muchacha, ¿por qué no lo vas a buscar?” y ella se preguntaba lo mismo pero “¿para que? Si vamos a terminar igual” el taxista movía la cabeza y sonreía un poco más ante tanta inocencia.
“Da un poco más y espera un poco menos, la vida no es una novela ni una película de amor, pero definitvamente no hay mejor sentimiento que la ilusión” y ella solo lo escuchaba, mientras miraba por la ventana, sobre analizaba, cada paso que hizo, lo que pudo haber dicho pero no dijo, porque no entiende nada, como dos adolescentes que se odian y se aman.
Ella se va acordando de todo, por más que quiera guardarle rencor, la sonrisita del lado izquierdo le gana...
y el taxista le dice “lo que tu tienes muchacha, eso es miedo” y ella se va enervando con este taxista que tiene más boca que carro y esta tan confundida que comienza a pensar en lanzarse rápido, entre ese taxi tan incomodo y los pensamientos tortuosos...
Quiere dormirse, levantarse y que todo esté bien... y mientras el taxista seguía hablando ella se quedaba dormida y solo quería recoger los pedacitos que su ira había destruido por las falsas promesas, mentiras, desconfianza y su falta de autoestima.
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Las llaves de la casa suenan y ella se levanta, entra él como si nada y un beso en la frente nunca falta, ella no entiende nada... se para y lo abraza y ahora y es él, el que no entiende nada, pero sin dudar, la abraza... y esa noche hablaron como hace tiempo que no pasaba, aunque discutieron mil veces para no perder la maña, porque no hay nada perfecto pero sobran las ganas.
Y él lleva la cena a la cama y la mira “que tonta... ¿como pensaste que te iba a dejar?” Y en su mesita de noche dejó el anillo sin titubear y ella, perpleja, miró su dedo sin anillo y se lo puso sin siquiera preguntar.
Que raro día, él que acaba de pasar, pero al final decidieron lo malo obviar, pues se quieren sin importar más. 

22 enero 2011

Lo clandestino, coincidencial y lo casual.

    No se si alguna vez pensaste que llegaríamos a esto, una corta despedida sin abrazo ni hasta luego. Eso de que los días se hacen mas largos y quieres que acaben de acabar, que llegue la noche para poder descansar, para así dejar de pensar. Esperando que de repente el mañana te haga olvidar... pero deja de intentar, por alguna razón estás donde estás, puede que así lo hayas querido o que simplemente sea tu destino, indiferente la respuesta será, pues es pura creación de tu falso razonamiento sin razón y sin igual.            
    Las miradas de reojo todos las pueden notar, o me lo imagino tal vez, siempre esperando un encuentro coincidencial, casi casual, pero que no lo es en realidad. Ambos lo sabemos pero decidimos disimular, pues aparentamos no sentir, para no hacernos más daño y así no dañar a los demás. Tu por tu lado y yo por el mio, dos extraños que todo un camino juntos llevan recorrido, juran que no volverán a lo mismo, cayendo nuevamente en lo que parece un precipicio, arriesgandose otra vez, esa que llaman ´la ultima´, cada vez. Pues si lo hacen, alguna una ganancia habrá ¿Qué tipo de locura será? La de pagar por esa garantía de volver a llorar.
    Se balancean los momentos buenos y malos, cuando pasa el tiempo solo lo bueno se suele recordar, se encuentran extrañándose aunque mirándose a los ojos se encuentran ya, entre risas y abrazos ocurre otra clandestina discusión, la que se vuelve pelea una vez más, como ambos habían de esperar. 
    Ya ninguno puede aguantar, no hay nada que los una ya, y hay tanto que los aleja cada día un centímetro más.
    Meses sin verse, rehabilitación total para la compulsión animal de este ridículo amor sin comienzo y sin final... pero no pueden evitar pensar y otro encuentro casi casual sucede sin más, fingen sorpresa automáticamente, pues ya nadie apoya esa distorsionada y dañina relación, compulsiva pero algo linda... caras duras como yeso, pero por dentro ambos sonríen sin mucho que pensar, ahí no hay nada que disimular.
    “Te llevo a tu casa y así conversamos un rato más” dijo casi casualmente, como si no llevara toda la noche planeando soltar esa frase coincidencialmente...
    “Vamos” y una pequeña sonrisita casual intento disimular, aunque todos la pudieron notar.
     El ciclo se volvió a cerrar o tal vez volvió a comenzar, como lo quieras llamar, pues reiteradamente se han dejado de evitar... y así, el encuentro casi casual nuevamente se ha convertido en esa ´ultima vez´, una vez más.