19 junio 2010



El ignorar su propia ignorancia es la maldición del ignorante
Todo lo que sube en algún momento tiene que bajar, todo lo que hagas en esta vida tarde o temprano se te devolverá y todo lo que comienza, en algún momento se va a terminar.
Cansada de darle vueltas en mi cabeza a todo, confusa, frustrada y un poco desepcionada. De personas y de situaciones también. Pensando continuamente en el “pudo haber sido” ese, que no sirve de nada, mas sigue rondando por mi cabeza, cada hora, cada minuto, cada segundo. Despierta o dormida.. tanto en mis sueños como en esa realidad que inconscientemente convierto en fantasía.
Acostumbrada a ser una consentida, una mal criada.. una niña. Ahora debo dar la cara, viendo a lo lejos esa montaña marrón, esa que alguna vez fue verde, desde la ventana, la ventana que tanto nos gustaba. Y lo veo pasar, sin hablar, bajando la cabeza una vez más. Niños infantiles que todavía juegan a las escondidas con la realidad, que saben lo que les espera, mas no quieren aceptarlo, asustados, temerosos.. El, con ese absurdo miedo a progresar, buscando la mediocridad. Ella, con el corazón en la mano, ya no quiere confiar más.
Niña de corazón latente, no estés triste, deja la inseguridad y dale vida a esa sonrisa, tantos que la quieren ver y tu que la tienes escondida. Deja de temer y sal a recorrer, confía un poco más y deja conocer tu verdadero ser.
Seres humanos, tan fácil que es la vida, y nosotros tan complicados. Buscando una razón, una solución, una verdad, cuando a veces no la hay. Esos de mente compleja, esos que piensan, esos que piensan tanto que duele, tanto que entristece, intelectuales, esos que muchas veces son infelices ya que su pasión está en resolver enigmas, en quitarse las dudas de encima, filósofos frustrados que tratan de darle sentido a la vida, mil planteamientos harán para tratar de entenderla, pero es que la vida no tiene un sentido universal, tú, pintas tu vida, con brocha o pincel, en lienzo o en papel. Cuando tú quieras, como tú quieras.
También los de mente simple, los que se esconden en su simplicidad, los que no piensan antes de actuar, retrógradas egocéntricos, a los que nos les importa más nadie aparte de ellos. Esos que no quieren profundizar, los que tratan de pensar básico y simple. De pensar vacio.
Muchos puntos intermedios hay, la escala de grises es como lo suelen llamar.
Cocktail de emociones soy ahora, todas mezcladas en una copa, cabe recalcar que sin alcohol está, pues la copa está tan llena que si le agregan algo más, sin duda alguna, se desbordará. 
Princesa de cuento de hadas, con el corazón en la mano caminas.. entregándoselo a cualquier idiota que ves venir, como un regalo, un souvenir... abre los ojos, vuelve a la realidad, despierta de ese sueño y quitate las zapatillas de cristal. Quitate el vestido y quédate como estás, no más pestañas postizas, ni coronas de cartón, no mas brillantes, ni diamantes en forma de corazón, despéinate un poco y relaja los hombros, sube la cabeza y deja de mirar atrás. Pues Lo que pasó, ya no lo podrás cambiar.
Dicen que merece algo mejor, alguien que la quiera, que la respete, que la valore. Inmadurez, decepción, mediocridad.. y esa palabra que previamente he mencionado en mis entradas, frustración. Siempre se supo, nunca se puso en duda, pero siendo una idealista. Una niña ilusa. Volvió a tropezar, pensando otra vez que en realidad le podía enseñar a escuchar.. lo que sólo sirvió para darse cuenta de que todos sus esfuerzos fallidos son, pájaros desorientados, flechas desviadas, amores oxidados. Completamente inútiles, totalmente inservibles.
Segundas oportunidades, mejor dicho, terceras o cuartas.. ¿Cuántas más?
Ya, sácatelo, sácate el corazón y entrégaselo una vez más, rojo, ensangrentado, latiente, así. Parchado, una y mil veces. Ve, dáselo otra vez, para que se le olvide en alguna estación de tren, para que lo lanze al mar o se le rompa al andar. Para así encontrarte nuevamente sentada escribiéndo, en horas donde deberías estar durmiendo.
El día en el que repetí mil veces que todo ésto era una mala idea, tuve razón. “confía en mi, ésta vez será diferente” con todavía un poquito de fe, ignore mis pensamientos. El típico debate entre lo que pienso y lo que siento. Dejando ganar a la cosa latiente e irracional, que sin barreras ni cadenas, cree todo sin siquiera dudar. Lo mas doloroso es que ya ni duele, ha pasado tantas veces que te vuelves inmune, automáticamente.
En un hecho, no puedes romper lo que ya roto está. Tal vez primero pegarlo para nuevamente romperlo servirá, masoquista, no busques romperte más.  
Einstein dijo, hay dos cosas que son infinitas: el universo y la estupidez humana; y no estoy tan segura del universo.
Sabio hombre, digo sin titubear, algún día aprenderemos, maduraremos, creceremos, más eso nunca cambiará. Mientras tanto, riamos por lo que tenemos y luchemos por lo que queremos. Juntos o separados, tal vez hasta agarrados de la mano.
Siempre vuelve, dicen. Mirándolo de reojo espero verlo crecer. Debemos dejar esa actitud de lado, pero eso es tal como rechazar un cigarro, hace falta carácter y personalidad, algo difícil de encontrar.
Bajando la intensidad, vuelvo a la frustración, sentimiento que me dio a conocer ese que niño al que sigo viendo todos los días corriendo tras un balón. Al que a veces miro y sonrío sin pudor. Ahí, me vienen los recuerdos, un arcoiris con gris y negro. En febrero, 2011, pasaré por su costado y preguntaré a su profesor que si ya el tema de frustración le ha dado, miraré su cara y reiré, viendo como todo lo que trata de empujar, vuelve a él.
Cansada de intentar arreglar lo que una vez pensé estaba en mis manos, que en realidad nunca lo estuvo. Esperando que esta sea la última vez que tenga que repetir, vuelvo a decir, las cosas no deben salir de mi, sino de él.
Frustración: Estado de un organismo motivado cuando se interrumpe su conducta hacia una meta.

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