"Este año aprendí que es mejor fingir demencia y seguir adelante"
Mi papá se ha estado quejando mucho últimamente... y por un momento pensé que era algo malo, tanto de cuerpo como de mente... y como yo no iba a ser otra más en ese juego de dementes, apliqué la filosofía de que -todo pasa por algo- y cada algo, en su debido momento y ambiente.
Entonces, me di cuenta de que yo y los que hemos sido criados
así, es decir, de religión católica apostólica romana fuimos irónicamente programados para sufrir ya que vivimos para pedir... y no solo que
pedimos incesantemente sino que además exigimos e incluso, al no obtener lo que queremos, nos molestamos con ese Dios que no ha cumplido con "lo que nos debe", supuestamente.
Unos golpecitos de pecho, 100 Ave María y un café más tarde... nos justificamos y "te lo pedimos señor".
Unos golpecitos de pecho, 100 Ave María y un café más tarde... nos justificamos y "te lo pedimos señor".
Agradecemos poco y exigimos demasiado.
Podemos tener lo que queramos, pero eso de
ninguna manera quiere decir que ese algo
que deseamos sea de nuestra propiedad, así como tampoco tenemos un título que nos haga merecedores de dicho anhelo, pues nada nos pertenece y nosotros a nadie le pertenecemos.
Somos pequeñas hormiguitas que creemos que ya todo lo sabemos, cuando en
realidad solemos estar atados al jardín donde nos mantienen adiestrados... y pensándolo
mejor, algunos no hemos si quiera ojeado los alrededores de nuestra burbuja de
vidrios cromados.
Y entre pensamientos de hormigas y quejas vehementes... decidí que este año voy a tener una actitud diferente... voy a pedir menos y agradecer más...
pues se lo que quiero y si tanto lo deseo, ya lo tendré, y sino, pues probablemente es que no le puse el empeño suficiente o recurriré al -todo pasa por algo- simple y llanamente.
El 2013 fue un año lleno de cambios, repleto de altibajos, algunos buenos y otros nefastos. Un año totalmente bipolar, bipolarmente lindo... y para terminarlo como es debido quiero agradecerle, pero dividido:
Le agradezco a enero haber comenzado de la
mejor forma posible, amanecer en la playa, riendo con mis seres más queridos, a los que no veo siempre pero se que eso que tenemos es indestructible.
A febrero por darme a esa persona tan
detallista que pensó en mi a miles de kilómetros de distancia y que pudo hacerme feliz
con unas flores y cinco letras en una carta.
A marzo, mi mes favorito definitivamente. Por un viaje perfecto, en donde me enamoré de cada lugar en el que estuve, me enamoré
del ambiente, de la gente, de las culturas, de los olores y sabores, de los días y de las noches, me
enamoré del amor de mi vida una y otra vez... y todavía me enamoro de las
fotos, de los recuerdos, de los instantes... y no hay nada más lindo que enamorarse.
A abril por enseñarme que las despedidas
son siempre necesarias para que así pueda haber bienvenidas.
A mayo por un cumpleaños increíble... porque me hizo entender que familiares buenos e incondicionales hay muchos pero en cuanto a amistades no puedo decir lo mismo. Hay diversos tipos amigas, algunas mejores que otras pero las mías... esas sin duda alguna, son las mejores.
A junio por una semanita de reencuentro con
el amor de mi vida, por esos paseos en el carro, esas idas al cine y a comer,
por enseñarme a valorar las cosas chiquitas, que parecen tan insignificantes hasta que pasa eso, ese momento en donde te das cuenta de que quieres que ese segundo sea realmente eterno, porque es un instante completamente perfecto.
A julio por darme el chance de desconectarme un poco y de decirle adiós a mi segundo año de
carrera, que hizo que el amor por lo que hago sea impresionante, tanto así que ni ver estadística pudo desencantarme.
A agosto por darme un respiro en mi llano antes de ese reencuentro, que fue una despedida eterna, pero
definitivamente una experiencia que terminó siendo buena.
A septiembre por aguantar lágrimas como para hacerme una playa personal... por darme una familia incondicional que me hizo reír y me acompañó en un viaje sin igual.
A octubre por mi tercer año de carrera y
una beca adicional, porque me di cuenta de que todo lo que se hace bien vale la pena... que cada final es un nuevo comienzo y que si se cierran las puertas, siempre se puede entrar por la ventana. Todo es cuestión de actitud frente a lo que viene y a los 20 años, lo que viene, viene bien.
A noviembre por esos amigos que me apoyaron
e hicieron que me diera cuenta de que siempre existe algo más, que no siempre
lo que creemos que es mejor, realmente lo es... y sobretodo por volver a sentir
eso que hace tiempo no sentía y ya me había olvidado y así lo junto con
diciembre... por devolverme ese sentimiento de infinidad eterna e inagotable.
Así puedo retomar y encajarlo perfectamente
con esa imperfecta idea que dejé unos párrafos atrás.
Todos queremos pertenecer y no nos damos
cuenta de que a veces... no pertenecer no es tan malo.
Al enfrascarnos en el
hecho de pertenecer, ya sea a un lugar, a una sociedad o a una persona, nos
limitamos, pues como me enseñaron en sociología, al momento de tomar una
decisión, estamos descartando todas las demás... y no tiene nada que ver con
ser o no determinado, pues si hay alguna cualidad que me identifica, es esa,
terca y determinada; pero esto va más allá, en el momento en que aceptamos y
entendemos que simplemente no pertenecemos -y sobretodo- que nada ni nadie nos
pertenece, es cuando podemos alcanzar ese estado que mencionaba antes, ese
sentimiento de poder ser infinito, que no es más nada que pura, simple y total libertad.
Todos, incluyéndome, vivimos preocupados
por tomar decisiones, pero en estos días alguien me dijo una frase muy
importante... que a veces, debemos tomar la decisión de no decidir... que sí es una decisión, aclaro, para nosotros los tercos y determinados... pero no
nos confundamos, esa decisión no es simple, no es aplazar, ni pensar mil y un
veces el tema no decidido, pues la decisión es dejarlo ir, porque no es un sí,
ni un no; es un
-no.voy.a.decidir,voy.a.vivir-
-no.voy.a.decidir,voy.a.vivir-
No siempre se puede tomar esta drástica
decisión, pero a veces, solo a veces, es sumamente necesaria para nuestro bien
psicológico, porque al final, decidiendo no decidir, tomaremos la mejor
decisión,
-virir-.
... y pues, lo más importante al final es ser
feliz... y tenía tiempo sin darme cuenta de lo fácil que era. Estaba encerrada con llave en esa burbuja de peticiones, exigencias y promesas... que de nada valen realmente.
Así que les pido que asimilen que son tan libres, que pueden decidir hasta no decidir nada... y yo, por esta vez, decidí no complicarme y solo ser feliz.
Decido tener esos segundos de completa
infinidad una y otra vez, aprovecharlos y sentirlos sin miedo, porque nadie me
pertenece y lo más importante no es que yo no sea de nadie sino que tampoco
quiero serlo, el día de hoy no quiero pertenecer.
Nadie me dijo que la libertad se podía
sentir así, que se podía palpar, oler, oír... pero se los digo yo hoy a
ustedes; agárrenla y úsenla, les prometo que no se van a arrepentir.
Sean y dejen ser, no es fácil, pero nadie
dijo que lo fuera. A veces nos acostumbramos tanto a algo tan antinatural como encerrarnos, que es todo lo que conocemos, pero debemos saber, que es tan solo
un estado mental.
No les digo que deben salir o que tienen que hacer algo, sino todo lo contrario. Es ese sentimiento de que tu, y solo tu puedes hacer con tu vida, cualquier cosa en el mundo. No desperdicien su chance de ser infinitos.
No les digo que deben salir o que tienen que hacer algo, sino todo lo contrario. Es ese sentimiento de que tu, y solo tu puedes hacer con tu vida, cualquier cosa en el mundo. No desperdicien su chance de ser infinitos.
Una amiga escribió:
y no pudo haberme leído la mente de una mejor manera...
Feliz navidad y feliz año 2014
It's time - Imagine Dragons
+18.11.35.png)
No hay comentarios:
Publicar un comentario